jueves, 10 de mayo de 2018

Jaque Latte, ganar o perder pero siempre disfrutar


Cuando llegamos vimos a un grupo que tenía los ojos cerrados y uno de ellos iba guiando a los  demás. Y es que así es uno de los numerosos juegos de mesa que ofrece Jaque Latte, sí así como lo escuchan, Jaque Latte, no Jaque Mate, aunque depende del juego que ganes bien podrías decirlo.

Esta cafetería ofrece algo innovador, mientras te sirves algún piqueo o latte frío o caliente, puedes pedir un juego de mesa, por tan sólo $1 dólar por persona la hora de juego. Si no sabes cuál escoger ellos te pueden sugerir alguno como juegos divertidos, de medio pensar o juegos más estratégicos, y te explican cómo jugarlo. Entre los juegos más pedidos está “The walking dead the dice game”.

Nosotros jugamos dos juegos, uno de esos tiene que ver con hormigas y arañas, en donde si juegas bien tus movimientos las arañas se pueden comer a las hormigas y así hacer perder a tu enemigo, y créanme nos divertimos.

Otra cosa que llamó mi atención, fue la decoración en donde están colocados los cartones con los diversos juegos de mesa que se pueden jugar, al fondo también tienen un mini-billar (de lo más nice), un tiro al blanco, un mini-fubolín, entre otros que harán que regreses en el tiempo a tu infancia y quieras mover todas las palancas que hay.
Debo indicar que la atención que recibimos sobretodo del señor que nos explicó los juegos fue demasiado amable y nos hizo sentir muy a gusto. 
Él nos indicó que son los únicos con este concepto en Guayaquil, que antes estaban en el mal del sol, y que luego que fueron creciendo se trasladaron a donde están ahora en el C.C. Aventura Plaza, en el local 11; Atienden todos los días desde las 16:00, salvo los domingos que empiezan desde las 13:00.

Los juegos de mesa aportan innumerables beneficios a nuestra personalidad, como paciencia, lógica, estrategia, y si son en equipo, pues la capacidad de trabajar en compañía, y quizás la más importante aprender a aceptar la derrota y continuar con lo que venga en la vida.


































Así que no se queden con las ganas de hacer Jaque Latte, digo ¡Matte!


lunes, 30 de abril de 2018

Prepara, apunta y ¡Curso de Disparo!


El único fin que tuve era de realizar algo novedoso, y de verdad es que esto es más que novedoso, es excitante, alucinante y cansado, pero toda una hazaña que se convierte en una experiencia grandiosa.

El instructor del curso, es el campeón mundial Jr. (2008), Galo Moreira, quien se encuentra dentro del top 20 a nivel mundial, a simple vista notas que su condición física es excelente (ajá, ajá). Comienza dándote una explicación teórica de unos 30 minutos sobre las armas, cómo se la debe agarrar, cargar las municiones y halar el gatillo, además te señala la importancia de que sólo se usa el arma cuando él lo indica y jamás sacarla del campo de tiro.

Luego de la respectiva introducción, vas a la acción. Primero debes cargar las balas (se comienzan con 5), luego te hace levantar el arma, agarrarla (sin cargarla aún) y apuntar al blanco que en un principio son unos carteles de forma hexagonal, donde tu objetivo es darle al cuadrado del centro. Obviamente Galo va revisando con cada uno de los participantes del curso, para detectar y corregir la postura del cuerpo, el agarre de la pistola (el dedo siempre debe estar fuera del gatillo sino vas a disparar), entre otros puntos importantes.

En mi caso particular, era la tercera que estaba en espera para realizar el primer disparo. Confieso que no estaba nerviosa, al contrario, ya quería que llegara mi turno.

Aquí recalco, que es obligatorio llevar gafas, debido a que pueden caer esquirlas (de hecho me cayeron dos veces) ya sean de tus disparos o de tus compañeros. Y por supuesto te dan unos tapones para los oídos que ayudan en algo a disminuir el sonido, sobretodo porque llega un momento en que todos disparan al mismo tiempo.

Y la espera terminó, ¡Llegó mi turno!, mi forma de coger el arma no podía ser de la forma que enseñó debido al tamaño de mis manos, como son manos pequeñas, se me dificultaba poder llegar al gatillo, pero bueno, entonces… Llegó el momento y Galo me indicó que podía disparar.
¿Quieren saber que se siente? Así con exactitud no lo puedo describir, porque es muy rápido, pero sentí claramente el impacto al momento de halar el gatillo, con una ¡Fuerza bárbara! Que como que me empujó hacia atrás, además sentí el rebote del casquillo que cayó en mi brazo, y no se en cuantos metros por segundo la bala fue a dar al lado de mi objetivo.

La segunda vez que disparé, sentí casi exactamente lo mismo, sobre todo el rebote al momento que disparas realmente no dejé de sentirlo nunca. La diferencia que esta vez caché el ver la mira de atrás con la mira de adelante, ambas deben estar al mismo nivel, y uno debe disparar siempre al centro del objetivo. Este pequeño tip, te asegura sino dar en el blanco por lo menos dar lo más cerca que se pueda. (Da click en la imagen de abajo para ver el video).
Al final del entrenamiento, se realiza un ejercicio práctico en grupos o parejas, disparando objetivos de metal más pequeños y a una distancia de más de 5 metros. Y uno último que se realiza con una sola mano.

El curso de tiro, se lo puede realizar en el Club Rivera del Lago (Vía a la costa km 30 (pasando el peaje)), por ahora hay dos cursos:
  • Curso Inductivo: Si nunca has disparado y no tienes nada de experiencia, debes tomar obligatoriamente primero este curso con una duración de 4 horas, el cual servirá para poder avanzar al segundo. Su costo desde mayo es de $110. Luego del mismo, se tiene un mes de membresía como socio del Club, pudiendo ir a practicar sólo comprando el valor de las municiones, el cual está en $30 las 50 balas. 
  • Curso Intensivo: Es la segunda parte, su valor es de $180, y su duración es de 8 horas.

La experiencia vale totalmente la pena. Así que dejo por aquí una imagen tomada de su Instagram en donde agregué el celular para que no pierdan tiempo y se contacten en seguida.


¡Deben realizarlo en cuanto puedan!

domingo, 11 de marzo de 2018

Vive la felicidad volando en Parapente

Volar es uno de los sueños perseguidos por el ser humano desde el principio de los tiempos… Y aunque lo tengamos que hacer con ayuda de equipo adicional, puedo decir sin duda alguna que es una de las mejores experiencias que he vivido. Pero ¿Cómo les explico lo que sentí?

Es que suena trillado, pero nada que describa se compara a que lo vivas por ti mismo, y es que esta vez aproveché mi viaje para realizar Parapente.
Hay varios lugares donde se puede realizar, siendo uno de los más populares el pueblo de San Pedro, en este caso volamos desde el cerro Playa Bruja en la comuna de Libertador Bolívar (a unos 15 minutos antes de Montañita), el vuelo usualmente dura entre 12 a 15 minutos, vas acompañado del Instructor quien realiza todas las maniobras y uno sólo tiene que disfrutar; Tiene un costo de $35, que incluye las fotos que cada uno toma mientras vuela.

Cuando recién llegamos habían buenas condiciones de viento, que es lo que se necesita para volar, sin embargo con el paso del día bajo bastante, por lo que nos ofrecieron hacer parapente a motor, donde se recorre una mayor distancia en el mismo tiempo y se asciende a mayor altura.

Entonces llegó mi momento, (ya lo habían realizado mis hermanos), por lo que me sentía entusiasmada, el equipo incluye un chaleco, arnés, casco y unas orejeras protectoras contra el ruido del motor. Ya lista, me senté en el aparato que es como yo le decía: “Una bicicleta con alas”. Y en menos de 5 segundos, apenas y alcancé a que me dieran la cámara, despegamos.

Al principio en el estómago tenía esa sensación nerviosa, pero a diferencia de cuando hice Puenting, aquí no se me ocurrió ni siquiera cerrar los ojos. Y es que no hay nada más lindo que sentir el viento en tu rostro y empezar a ver todo desde arriba, como si pudieras tocar las nubes.

Intento buscar las palabras adecuadas para describir las emociones que sentía mientras volaba, pero como dije con anterioridad, nada se compara a que lo vivas por ti mismo. Ni siquiera quería tomar fotos, sólo me centraba en abrir bien mis ojos para poder apreciar cada momento del paisaje, sobre todo cuando pasaba por el perfil costanero y veía la playa.

Cuando virábamos en las curvas volvía a tener esa sensación en el estómago, y es que vas ahí adelante sentado aparentemente sin nada que te proteja, pero esos nervios pronto se disipaban, y vaya cómo disfrutaba estar ahí. ¡Los pájaros tienen tanta suerte!

Sentí que fueron más de 15 minutos, pero como todo lo bueno se acaba, llegó el momento de aterrizar. Si me daban nervios pues no quería zangolotearme, pero fue todo muy suave, apenas y sentí que la llanta tocó el suelo.  




Una experiencia de vida obligatoria, y no de esas que se hacen una vez en la vida, sino de esas que una vez que pruebas, quieres regresar!!!




sábado, 17 de febrero de 2018

Quilotoa… desde el Mirador de Shalalá

Camino desde Quilotoa al Mirador de Shalalá
Omitiré los detalles incómodos del tour contratado... Y me centraré en lo positivo de mi destino que fue nuevamente la bellísima Laguna de Quilotoa, pero esta vez desde otra perspectiva: Desde el mirador de Shalalá (Una pequeña comunidad muy cercana a Quilotoa).

Hay dos formas de llegar hasta allá, las que denominé: La fácil y la difícil (entiéndase por camino difícil: Largo, sol, frío, pero llena de lugares donde divisar cada espacio de la Laguna).

Comenzaré relatando el camino que tomé: El difícil!
Desde el mirador de Quilotoa hay un sendero y simplemente comienzas a caminar por aquí. Los contras de este sendero además de lo que ya mencioné es que no está señalizado, apenas hay un letrero cuando recién se empieza que indica que vas al mirador de Shalalá, pero más adelante no hay más indicaciones.

El camino es largo, y te cansas por la altura (unos 3900 metros sobre el nivel del mar), es un recorrido que dura una hora y media aproximadamente entre descansos para tomar fotos o sentarte a tomar aire, pero en definitiva vale la pena el trayecto que asegura los mejores recuerdos mentales.
Has recorrido más de la mitad del camino cuando llegas a un improvisado mirador, con una especie de muñeco espantapájaros, donde hay un asiento. Aquí por suerte encontramos a un señor que al parecer es guía del pueblo quien nos indicó por donde continuar, ya que a unos 3 minutos de ahí el camino se pierde, y parece que debes ir por una bajada mortal, sin embargo él nos indicó que puedes continuar por el pasto, y luego de unos minutos el camino reaparece, claro que tampoco es que mejora pero es significativamente menos complicado que por esa otra bajada que encontramos.

Ahora, si no eres de los que les gusta el trekking y demás, puedes ir en carro desde el pueblo de Shalalá, a unos 15 minutos desde ahí, está el Centro de Turismo Comunitario Shalalá, y tan solo a unos 5 minutos de subir unas prácticas escaleras llegas al mirador.

Shalalá ofrece servicios enmarcados dentro del turismo comunitario como restaurantes, hospedaje, recorrido en bicicleta, entre otros.



El mirador que fue diseñado por los arquitectos ecuatorianos, Jorge Andrade Benítez, Javier Mera Luna y Daniel Moreno Flores, está estructurado de madera y vidrios transparentes y te da otra mirada para apreciar la Laguna de Quilotoa, es como poder ver el final de la misma.


 Desde aquí sigue pareciendo un cuadro pintado en óleo donde se levantan pinceladas en el agua pareciendo como que se mueve. Y es que si prestas atención detenidamente, el agua va fluctuando entre lenta y rápida.

domingo, 28 de enero de 2018

Ecolodge en Montañita, Ecuador: Nativa Bambú

La caña y el bambú son prioridad en las instalaciones de este hotel ecológico que está ubicado en las colinas al frente de Montañita.

Son hectáreas de terreno en donde hay jardines, espacios como para hacer parrillada, y lo que más ansiaba conocer la piscina con borde infinito… Siii… es decir no quiere decir que es interminable, sino que puedes apreciar una vista maravillosa de todo el pueblo de Montañita y su deliciosa playa.

Hay diferentes habitaciones, desde suites hasta bungalows, la verdad son lugares muy tranquilos para desconectar un poco del mundo. Y si no quieres estar tan desconectado es perfecto para ir en la noche a la discoteca de Nativa, donde tienes un cóctel de cortesía.

Al principio (si no vas en carro) pareciera que las distancias son muy lejanas. Definitivamente no me veía caminando hacia donde estaba la piscina. Sin embargo tienen caminos como atajos que te permiten desde donde estas acceder más rápido al comedor, o a la entrada frente a Montañita.

Me llamó mucho la atención que es un hotel “Pet Friendly”, es decir que puedes llevar a tu masco-hijo.

Los precios bordean los $70 por persona por noche. Incluyen el desayuno. Y puedes entregar la habitación y quedarte disfrutando hasta cuando gustes de la piscina y el bar de ahí (Aquí hay una ducha donde puedes bañarte y cambiarte).

Es muy fácil llegar sino tienes auto, desde Guayaquil se puede tomar el bus de la Empresa CLP, directo a Montañita; o desde Santa Elena se puede tomar bus CITUP o Manglaralto.

Aún están mejorando ciertos lugares del Ecolodge, pero vale la pena hacerse un viajecito y hospedarse aquí un fin de semana.